-“Otra vez una señora italiana me llamó porque quería traducir los versos al italiano. Alfonsina con su hermano, Hildo Alberto, nacido en Argentina en 1898 (Alejandro Storni) Alfonsina creció en un ambiente de estrechez económica y por ello, cerca de los once años, tuvo que abandonar sus estudios y ayudar a su madre que trabajaba como modista para compensar la falta de recursos causada, en gran medida, por la inestabilidad laboral y emocional de Alfonso Storni. Estaban anunciando la presencia de César Tiempo pero él estaba enfermo. Cuando yo cito a un lugar, debe ser bien visible, yo no pierdo nada, la que pierde es la mujer. Tú debes conservar la masculinidad toda la vida’.”. ¿no te gustaría ir al cielo?’. Eran personas comunes. Yo le respondí: ‘Conoce al hijo y no conoce a la madre. En diez aulas de madera y una de material desarrollaron las actividades mientras continuaba el trámite de construcción iniciado en 1962, con insistencia en 1971. El maestro, Hércules se llamaba, (murió de tuberculosis), me dio la orden de cambiarme de lugar pero yo no lo hice. Es lindo saber que uno hace algo con ganas.”. Half brother of Francisca Arguimbau; Rosa Arguimbau and Delia Arguimbau. Yo sufría pero lo aceptaba. Yo nací en el ’12 y en ese momento tenía seis años y con mucha memoria, ahora tengo noventa y también.”, -“Yo conocí al hijo de un escritor que a la casa no entraban más que mujeres. -“En la vida hay que conocer todo, sino uno no sabe nada. Lo había escondido bajo la almohada y se había dormido.”. Él le había dicho ‘si usted tiene la enfermedad que cree, se va a curar; y si tiene la que yo creo, también’. Él me contó que sabía que lo iban a echar. Él no sabía dónde había vivido. Él no escribía como su padre. -“Cuando él estaba en el hospital yo fui la última persona que lo vi. Al día siguiente salió,         compró cianuro, y era tan corajudo que nadie se dio cuenta hasta el día siguiente que había tomado cianuro. Hubiera sido simpático que usted lo hubiera leído’.”. Mai 1892 in Sala Capriasca, Bezirk Lugano, Schweiz; † 25. Ese año, la Universidad de Montevideo realizó un Homenaje a las tres distinguidas poetas: la chilena Gabriela Mistral, la uruguaya Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni, argentina. A Soledad Silveira yo la puse de prepo. En 1911, estaba casado, tenía cuarenta y tres años cuando se generó una relación con la joven Alfonsina Storni de dieciocho años; nacida el 29 de mayo de 1892 en un cantón italiano de Suiza y desde los cuatro años residente en la Argentina. Yo pagaba la entrada pero nadie lo hacía. Ella el día 24 llegó a la playa. -“Es él que hace el primer movimiento para que le hicieran la primer estatua (a mi madre). Si debemos alguna vez que rendir cuenta, lo haremos y si no, no. Ocurrió que en una escuela que alguien leyó algo sobre Alfonsina sobre su suicidio, diciendo que ella tomaba drogas para escribir. No hay derecho. En distintas biografías y en sucesivas conferencias han aludido a su trayectoria. Al público hay que ganárselo. Con entusiasmo, el hijo rememoraba su infancia y como si lo dicho hasta entonces no fuera un reflejo de la vida de su madre, necesitó decir: “Vamos a hablar un poco más de Alfonsina”. Hacía mucho frío, sobre todo en la casa. Él tenía salida en el hospital. Al ratito el conductor sale al escenario y dice que tiene que dar una noticia grata y era que César Tiempo había mandado una carta. Era muy joven. Alejandro Storni dialogaba el 16 de junio de 2002 y sabido es que dos días antes, se conmemoró otro aniversario del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el 14 de junio de 1986 en el continente donde había desarrollado una vasta labor de difusión de su propia obra. -“Yo estaba en sexto grado y un compañero me estaba molestando con una regla en la parte de atrás, yo le dije que no me molestara más y él seguía… terminó cuando le dieron siete puntadas. Dirigiéndose a la bibliotecaria Cecilia C. Santoro, Alejandro Storni dijo: -“Siempre acepté hablar de Alfonsina sobre todo cuando se observa el interés que usted demostró. Acepté. Cosas que se piensan. Hacían comidas, a veces cocinaba  Alfonsina en la casa de la calle Córdoba y Esmeralda. Her parents were Alfonso Storni and Paola Martignoni, who were of Italian-Swiss descent. ¿Cómo se puede deslizar en un libro, escrito por alguien que tiene la Biblioteca Nacional a su alcance…, porque si vive en el Chaco…, vea esta cara de Alfonsina…, meses después el cuerpo no estaría así. Él vivía a cinco cuadras de mi casa. Ésta decía así ‘Estimado Público: es un honor para mí adherirme a tan merecida reunión, pero mi médico en su infinita piedad quiere que me muera sano’.”, Luego, Alejandro Storni volvió a nombrar a Alicia Moreau de Justo, una de las primeras defensoras de los derechos cívicos de las mujeres y que falleció a los cien años…. Sabía que eran grandes escritores pero nunca se hablaba de ellos. La joven poeta Alfonsina cuando avanzaban los preparativos para la celebración del Centenario de Mayo de 1810, vivió circunstancias embarazosas. El adolescente Alejandro conoció así al doctor Marcelo Torcuato de Alvear, integrante de la Unión Cívica Radical, presidente de la Nación Argentina durante el período 1922-1928. -“Yo nunca le di motivos aunque era bastante bandido. Yo te digo que es una Hija de tal por cual y tu director es muy parecido a ella’. A Quiroga lo iban a hacer alto, pero él no era alto. Dieciocho años de entrega son suficientemente significativos de por sí para demostrar que Alfonsina Storni no fué una colaboradora ocasional de La Nación, y en el envio de Voy a dormir, días antes de su muerte, es una prueba más de la afinidad que tenia con esa publicacion . -“Ella no era nada vanidosa. Dijo entonces: “Con uno de mis bisnietos tengo la manutención asegurada. Ese tipo… no sería muy bueno lo que quería.”, -“He conocido también a otros envanecidos, y a algunos, que hasta se han suicidado, por no haber podido llegar a ser lo que querían ser, o lo que habían sido sus padres.”. Me entregó los recibos de sueldo para que yo, si pasaba algo los cobrara. Y éste se empezó a reír porque me había presentado como a un embajador, ‘mi hijo’ dijo. Un día se me dio. Les voy a contar que un día Alfonsina me dijo ‘Yo tengo la desgracia de ser mujer.